Probando, Probando, tonterías mil toma 1
Al atardecer, todos los días, sale con su bolsa de plástico. Atrás parecen haber quedado las orejas puntiagudas y el charol negro, los tacones de aguja y la acción. Camina despacio, con un abrigo holgado y unas zapatillas de ir por casa. El pelo blanco. El rostro cansado. Al verlos se le ilumina la cara. No tiene más que extender sus manos para que acudan dóciles y hambrientos a su encuentro.

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