Inmovilismo lingual
Los enfermeros y las enfermeras de guardia no salían del su asombro. Con el historial extraviado, dos días después de la operación, todavía no sabían si llamarle el paciente o la paciente, no porque paciera o paciese, sino porque se había cambiado tantas veces de sexo que a simple vista no podían asegurar que fuera una o uno. Las y los residentes nuevos y nuevas tenían el mismo problema, así que hicieron colecta y pidieron un préstamo para llamar a un notario. ¿Notaría él la diferencia? ¿Podría certificarla? ¿Serviría realmente de algo? ¿Se ofenderían los sujetos de la alta jerarquía eclesial por su diagnóstico? ¿Constituiría esa persona una aberración de la naturaleza? Y las bestias… qué murmurarían las y los gaviotas, y las y los zorros, y los capullos y capullas a punto de florecer, y las políticas y los políticos? Que les den a todos por saca, cajanas.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home