Nada por aquí na por allá
Estaba padeciendo. Le quería, y no sabía si le iba a gustar. Le había costado mucho esfuerzo decidirse, pero al final había encontrado el regalo para una fecha tan señalada. Le saluda con un beso y lo pone encima de la mesa. Está contrariado, piensa para sí que no debe poner cara de decepción. Sí, qué sé yo, esperaba una televisión de plasma, o una playstation, unas entradas en tribuna para gritar gol con fundamento…o una noche con encaje y penumbra, pero no, es un libro, pequeño, con letra chiquita y tapas de papel, sin ilustraciones, parece un desierto. Se van al cine al ver una comedia romántica que tape el gris. Cierran la puerta y el allí se queda, azul con estrellas, en la estantería, junto a la colección de premios panceta.

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