Boulevard of broken dreams
El viajante mira por la ventanilla. La música suena en sus oídos. En el horizonte se prepara el crepúsculo. El sol emprende lentamente su retirada. Las nubes se vuelven incandescentes a su paso. Hay haces de luz que logran abrirse camino. Caen en abanico cian sobre campos y cumbres. El viajante baja la vista conmovido por tanta belleza…y lee en un muro Juani, komeme la…entonces entra la vista. Se quita un auricular para reponerse, pero su colon, que es irritable, lanza un bramido. Intenta moverse para disimular pero no puede. Aquí yacen ancas de rana. En los asientos de delante una parejita de jovencitos decidió adoptar la posición de hamaca en crucero por el Mediterráneo. Se dan besos sonoros sin parar, empalago constante; yo más cariño, no, yo más cielo, como cuarta y mitad más. A su vera no encuentra consuelo, un hombre mayor, de honorabilidad inabarcable cayó dormido nada más sentarse. Parte de su chaqueta cae por encima del reposabrazos, lleva el bolsillo repleto. Si pudiera exprimirse el aire que exhala, el viajante tendría barra libre de Soberano. Unas filas más adelante, alguien pone banda sonora a sus sueños. A sus espaldas el viajante oye un ruido. Al momento aparece una morena de bandera. Con una media sonrisa avanza por el pasillo fina y segura. Pero la muy …se ha dejado la puerta entreabierta…sí, ha dado lo mejor de sí misma y lo que llega a sus fosas nasales no es canela ni azahar. El viajante opta por ponerse de nuevo el auricular. Mira por la ventanilla, pero ya no encuentra el sol en el horizonte

1 Comments:
Me gusta lo q escribes.
No me gusta q escribas poco.
Gracias por añadirme entre las musas
No creo yo...pero gracias :p
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