domingo, noviembre 27, 2005
En bandeja de plata
Me siento y miro. En el andén un par de chicas. Una de ellas enfundada en vaqueros con una botas blancas de piel repletas de hebillas plateadas y con un tacón interminable. Sus carnes se asfixian pero a ella no parece importarle. Gesticula sin parar, cigarillo en mano, mientras su amiga se esconde, aburrida, tras otra cortina de humo. Va subiendo la gente. Pasa un hombre pequeño, con pantalón de camuflaje y bigote de mariachi. Pasa también una chica joven desafiando a noviembre con su ombligo, en una barriga que no tiene precisamente oligoelementos. Entonces todos parecen volver sobre sus pasos y al poco ya veo estampados, chapados, esqueletajes,arrocería y manteletes; y viene de nuevo el sueño mientras el cielo se carga de nubes. Abro ventanas, para que vengas, para que veas . Te busco con la mirada, pero a tus ojos no les gusta el silencio. Tú sólo quieres las sendas que otros recorrieron. ¿Por qué escriben? Si en ello ponen el pulso, el aliento, por qué no esperan nada? Es como lanzar una botella al mar con un mensaje en blanco. Buscar admiración ajena, dar de comer al ego, está resuelto en un par de líneas. Dime, ¿qué buscas? El corazón de uno que escribía de derecha a izquierda llegó a aquel que reverenciaba una pared de piedra.Ya nada.

