sábado, enero 22, 2005

Nada por aquí na por allá

Estaba padeciendo. Le quería, y no sabía si le iba a gustar. Le había costado mucho esfuerzo decidirse, pero al final había encontrado el regalo para una fecha tan señalada. Le saluda con un beso y lo pone encima de la mesa. Está contrariado, piensa para sí que no debe poner cara de decepción. Sí, qué sé yo, esperaba una televisión de plasma, o una playstation, unas entradas en tribuna para gritar gol con fundamento…o una noche con encaje y penumbra, pero no, es un libro, pequeño, con letra chiquita y tapas de papel, sin ilustraciones, parece un desierto. Se van al cine al ver una comedia romántica que tape el gris. Cierran la puerta y el allí se queda, azul con estrellas, en la estantería, junto a la colección de premios panceta.

sábado, enero 08, 2005

New years resolutions

Aún no había terminado la función cuando el auditorio empezó a levantarse de sus asientos. Como un sólo rostro enfurecido comenzó a arrancar las butacas para lanzárselas y a gritar toda clase de insultos. Tampoco pensaba que fuera para tanto, pero visto que el parlamento no era la mejor opción salió corriendo a encerrarse en su camerino. Tras un largo rato cesó el griterío. La gente había desistido de darle boleto y ya se dispersaba por las calles aledañas en busca de algún garito donde cambiar de humor. Aquella habitación daba pena. No había flores frescas, ni tarjetas de admiradores, ni champán, ni raso ni armiño. Las bombillas temblaban alrededor del espejo. Sobre el vetusto aparador se apretujaban los tarros de maquillaje. Ya no le quedaron lágrimas que derramar. Un hilo de carmín se abrió paso entre la sombra de ojos y el quitaesmalte. En esta ocasión no dejaría que se fueran antes de caer el telón